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Mucho Hábitat

Lo que de verdad frena a quien quiere irse

Cinco obstáculos que se repiten en casi toda entrevista, y ninguno es el que uno cree.

4 min de lectura · 28 de agosto de 2026

Citados con su minuto exacto

Cuando alguien no acaba de irse, casi nunca es por lo que dice. Después de decenas de entrevistas aparecen cinco frenos que se repiten, y ninguno es el que uno nombra primero. El hilo que los une es el tiempo: los cinco se resuelven o se pudren según cuánto tardes en atacarlos.

En corto

Cinco cosas frenan a quien quiere irse: el miedo al cambio, la falta de experiencia, no tener contactos, el idioma y el dinero. Los cinco dependen del tiempo. Y hay una trampa previa, la de creer que en algún punto el camino se vuelve fácil: Pepe Galván sostiene que los obstáculos no se acaban, se agrandan.

Los cinco frenos son siempre los mismos, y el que nombras primero no es el tuyo

Después de decenas de entrevistas aparecen cinco, y se repiten con una regularidad que ya no parece casualidad: el miedo al cambio, la falta de experiencia, no tener contactos, el idioma y el dinero. Lo interesante no es la lista, es que casi nadie nombra el suyo primero. Se dice dinero cuando es miedo, y se dice idioma cuando son contactos.

El hilo que une a los cinco es el tiempo. El miedo no desaparece: muta. Los miedos de antes de irte no son los que vas a tener al llegar, así que esperar a no tener miedo es esperar a un estado que no llega. La experiencia se acelera colaborando en proyectos ajenos, y eso se puede empezar este mes. Los contactos empiezan pidiéndole diez minutos a alguien que ya migró, que es una conversación gratis que casi nadie tiene.

Visto así, ninguno de los cinco es una condición previa. Son cinco cosas que se pudren si se dejan quietas y se mueven si se atacan, y la variable que decide no es cuál te tocó, sino cuánto tardaste en empezar a moverlo.

No se vuelve fácil, y esperar que lo haga es la trampa

Hay una expectativa silenciosa detrás de casi cualquier plan de irse: que después de cierto punto —la visa, el primer trabajo, el segundo año— la cosa se allana. Con esa expectativa cada obstáculo nuevo se lee como señal de que uno se equivocó de camino.

Pepe Galván jugó futbol profesional en México, trabajó para la MLS y hoy es mentor de deportistas y emprendedores. Su punto de partida es que esperar un camino sin obstáculos produce frustración permanente, y no porque el camino sea injusto, sino porque la expectativa estaba mal calibrada.

Lo que propone en cambio no es resignación. Nosotros no ponemos las reglas del juego, dice, pero sí decidimos cómo lo jugamos. La diferencia práctica es grande: quien espera que el camino se despeje mide su avance por la ausencia de problemas y siempre va perdiendo. Quien mide su avance por la dificultad de los obstáculos que ya puede saltar, avanza.

«que nuestro trabajo es aprender a saltar obstáculos y cada vez que estos obstáculos sean más difíciles y más complicados»

Pepe Galván · escúchalo en el minuto 0:23

La prueba para saber si una creencia te está frenando

Las creencias limitantes son difíciles de detectar por una razón sencilla: no se sienten como creencias, se sienten como hechos. Nadie piensa «tengo la creencia de que no soy suficiente». Se piensa «no soy suficiente», y eso no se discute porque parece una descripción.

Daniela Barrios, venezolana que migró a los 16 años y hoy es coach de vida en Seattle, propone una prueba que se puede hacer en el momento: escuchar lo que uno se está diciendo y preguntarse si se lo diría a su mejor amigo. Si la respuesta es no, no era un hecho.

Su corrección de fondo apunta a otra creencia, más silenciosa y más común: la de que llegar es la meta. Llegar a otro país no completa el sueño de migrar, apenas lo empieza. Quien llega creyendo que terminó se pasa el primer año sin entender por qué se siente mal habiendo conseguido exactamente lo que quería.

«las cosas que uno se dice a uno mismo a veces no se le dirían ni a tu peor enemigo»

Daniela Barrios · escúchalo en el minuto 0:32

Ya venías entrenado, aunque no lo llames así

La objeción de fondo es siempre la misma: no estoy preparado. Y la respuesta que dan varios invitados no es de aliento, es de inventario.

Diana Martínez, comunicadora mexicana en Austin, sostiene que los latinos llegamos con un entrenamiento que no aparece en ningún currículum: crecimos resolviendo con lo que había, en contextos donde nada funciona a la primera. Eso, que en casa se vive como precariedad, fuera se comporta como una habilidad.

Cristóbal Lemoine, que cambió de carrera varias veces antes de dedicarse al UX, agrega la precisión que ordena todo lo demás: lo que frena no es el cambio en sí, es la curva de aprendizaje que viene después. Nadie le teme al trámite. Se le teme a los seis meses de ser el peor de la sala. Y eso, a diferencia del miedo genérico, sí se puede planear: se acorta con práctica anticipada y se aguanta mejor si uno sabe que es una fase y no un diagnóstico.

«Los latinos nos las ingeniamos para resolver problemas desde pequeños, grandes. Entonces, si tú estás en tu país de origen y quieres venir a Estados Unidos o a cualquier otro país a emigrar, ya te preparaste. O sea, la vida ya te preparó»

Diana Martínez · escúchalo en el minuto 0:00

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los obstáculos para migrar?
El miedo al cambio, la falta de experiencia, no tener contactos, el idioma y el dinero. Los cinco aparecieron de forma repetida en las entrevistas del podcast con latinos que ya viven fuera de su país.
¿Cómo identifico una creencia limitante?
Escuchando lo que te dices a ti mismo y preguntándote si se lo dirías a tu mejor amigo. Daniela Barrios, coach de vida, señala que lo que uno se dice a solas a veces no se lo diría ni a su peor enemigo, y que ahí está el freno.
¿Es normal encontrar tantos obstáculos al emprender o migrar?
Sí. Pepe Galván, mentor de deportistas y emprendedores, sostiene que los obstáculos son la regla y no la excepción, y que esperar que desaparezcan es lo que produce la frustración constante.

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