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Mucho Hábitat

Cómo se consigue el primer trabajo profesional fuera de tu país

Casi nadie entra directo a la empresa grande. El recorrido intermedio es donde se decide la carrera.

3 min de lectura · 28 de agosto de 2026

Casi nadie entra directo a la empresa grande. Entre el título y el primer buen puesto hay un tramo de proyectos más chicos que desde afuera no se ve, y que es exactamente donde se decide la carrera. Eso, más dos filtros que casi nadie prepara: la entrevista y el idioma.

En corto

El primer trabajo profesional fuera casi nunca llega aplicando directo a la empresa grande. La ruta común entre los invitados fue acumular trabajo demostrable en lugares más chicos hasta que el portafolio justificó la conversación. Después pesan dos filtros que pocos preparan: la entrevista y el idioma.

Nadie entra directo a la empresa grande

El error de cálculo más común no es apuntar demasiado alto, es creer que el salto se da en un solo movimiento. Se manda el currículum al estudio que uno admira, no contestan, y la conclusión que queda es que aquello no era para uno. Lo que faltaba no era talento: faltaba el tramo de en medio.

Diego Duarte es artista de iluminación en DreamWorks Animation, con crédito en El Gato con Botas y La Película de Lego. Antes de eso pasó por varios estudios de animación más chicos. David Popomeya fue director de arte en Saatchi & Saatchi en Dubái, y llegó ahí después de años en agencias de México trabajando para Google y Volkswagen. Ninguno de los dos entró por la puerta que se ve desde afuera.

Ese recorrido intermedio casi nunca se cuenta, porque en el currículum ocupa dos líneas y en la vida ocupa cinco años. Pero es exactamente donde se decide la carrera: es donde se acumula el trabajo demostrable que después vuelve razonable una conversación que hoy no lo sería. La pregunta útil no es cómo entrar a DreamWorks. Es qué lugar, hoy, te deja hacer trabajo que dentro de tres años justifique esa llamada.

La entrevista se evalúa distinto de como se prepara

Quien viene de un oficio creativo llega a la entrevista pensando que el examen es el trabajo. Lleva el portafolio listo, ensaya cómo explicar cada pieza, y se sorprende cuando la conversación va por otro lado. Del otro lado de la mesa se está evaluando algo más: cómo trabajas con gente, cómo cuentas un problema, qué haces cuando algo sale mal.

Carlos Morales, que viene de recursos humanos, dedicó un episodio completo a los sí y los no de una entrevista vistos desde quien contrata. Vale la pena por una razón sencilla: es formación que un perfil creativo casi nunca recibe. En una escuela de diseño se enseña a presentar trabajo, no a ser entrevistado.

Y la diferencia pesa más cuando compites fuera. En tu ciudad alguien puede responder por ti; en un mercado donde no te conocen, la entrevista es todo lo que hay. Preparar esa hora con la misma seriedad con la que se prepara el portafolio es de las cosas con mejor retorno que puede hacer alguien que está por salir.

El idioma estorba menos de lo que estorba el miedo a hablarlo

Es el obstáculo que más aparece en el podcast, y aparece en dos formas que conviene no confundir. La primera es funcional: no entender, no darse a entender. Esa se resuelve con práctica y tiene fecha de caducidad.

La segunda es la que casi nadie nombra. Es el acento como fuente de vergüenza: entender perfectamente la reunión, tener la idea buena, y no decirla por cómo va a sonar. Johanna Figueira, venezolana que trabajó en redes sociales para Wells Fargo desde San Francisco, dedica buena parte de su episodio a eso, y su consejo no es esperar a hablar bien. Es hablar mal, en público, incómoda, hasta que deje de doler.

La trampa de esperar es que el idioma no mejora callado. Las reuniones en las que no participaste no te enseñaron nada, y mientras tanto la sala se formó una idea de ti que no tiene que ver con lo que sabes hacer. Hacerlo con miedo, nerviosa y sudando, como ella lo dice, no es una frase de aliento: es el único orden posible.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede trabajar en un estudio como DreamWorks siendo latino?
Sí. Diego Duarte es un artista de iluminación mexicano que trabaja en DreamWorks Animation, con crédito en El Gato con Botas, Monstruo del mar y La Película de Lego. Su camino pasó por varios estudios de animación más pequeños antes de llegar ahí.
¿Necesito hablar el idioma a la perfección para trabajar fuera?
No. Es el reto que más mencionan los invitados del podcast, pero lo que resuelve es la práctica constante, no dominar la gramática antes de salir. Johanna Figueira, que trabajó para Wells Fargo desde San Francisco, resume el consejo como hacerlo con miedo, nerviosa y sudando.
¿Conviene irse a trabajar antes o después de tener experiencia?
En los casos que hemos documentado, la experiencia previa fue lo que abrió la puerta. Salir sin oficio demostrable deja como única carta el precio, y competir por precio en otro país es la peor posición posible.